Normas ISO 14000: Un aliado del medioambiente

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En un escenario altamente competitivo, las empresas luchan por destacarse en diversos ámbitos y el tema medioambiental está presente cada vez con más fuerza. La gestión responsable con el planeta, la prestación de servicios y el desarrollo de productos “verdes” también se han convertido en elementos diferenciadores. Sin embargo, ¿cómo demostrar, de manera objetiva y consistente, que las cosas se hacen bien en materia ambiental? Para ayudarlas a cumplir con lo establecido, existen estándares internacionales como las normas ISO, que facilitan el cumplimiento de exigencias. Y en materia medioambiental, existe la serie de normas ISO 14000, que regulan todo lo relacionado con los Sistemas de Gestión Ambiental (SGA).

Un poco de historia

A raíz de la necesidad de establecer niveles de homogeneidad, surgió en 1947 la Organización Internacional de Normalización. Con 67 comités técnicos o grupos de expertos enfocados en temas específicos, hoy tiene un miembro por país y 166 miembros en todo el mundo. 

Buscando una sigla que fuera igual en todos los idiomas, sus fundadores se inspiraron en el concepto griego “isos”, que significa igual y que derivó en la mundialmente conocida sigla ISO.

La propia ISO declara que “cuando las cosas no funcionan como deberían, con frecuencia significa que los estándares están ausentes”. Bajo esa lógica es que la organización se preguntó: «¿cuál es la mejor manera de hacer algo?»

A partir de esa interrogante, pasó de estandarizar pesos y medidas a crear más de 24.000 estándares internacionales que cubren casi todos los aspectos de la tecnología y la fabricación, que norman cosas tan diversas como la ropa que usamos o los alimentos que ingerimos hasta las redes Wi-Fi que conectan al mundo.

Eso genera, además, beneficios como:

  • Confianza del consumidor en relación a la calidad, seguridad y confiabilidad de los productos que usa o adquiere.
  • Ayuda a reguladores y autoridades a contar con normas idénticas, lo que implica el desarrollo de mejores regulaciones, desarrolladas sobre la experiencia de expertos a nivel mundial.

Una norma para cada necesidad

ISO desarrolla normas internacionales voluntarias, consensuadas y relevantes para el mercado, respaldando la innovación y ofreciendo soluciones concretas para los desafíos globales en diversas áreas, como la salud y seguridad, gestión de calidad, energía, seguridad alimentaria, seguridad de tecnologías de la información (TI) y gestión medioambiental.

Precisamente sobre está última, ISO ha creado estándares cuyo objetivo es ayudar a las empresas a reducir el impacto ambiental, reducir los desechos y ser más sostenibles. Se trata de la familia ISO 14000, que ofrece herramientas prácticas para gestionar sus responsabilidades medioambientales.

Foco en la protección del medio ambiente

Denominada como Sistemas de Gestión Ambiental (SGA), esta norma permite que las empresas sigan pautas para la gestión de los riesgos medioambientales que puedan surgir de su actividad, demostrando su responsabilidad y compromiso con la protección del medio ambiente.

Dentro de la familia 14000, las normas ISO 14001 generan las condiciones para que la dirección y trabajadores de una empresa puedan establecer un sistema de gestión ambiental eficaz en materia de medición y mejora contínua del impacto ambiental que ésta provoca. A través de la gestión e identificación de los riesgos ambientales que pueden generarse a raíz de la propia actividad de la empresa, se puede avanzar consistentemente en temas relacionados con la prevención de riesgos y la protección del medio ambiente.

Según datos de la propia organización, existen más de 300.000 certificaciones ISO 14001 en 171 países del mundo, que proporcionan requisitos con orientación para su uso que se relacionan con los sistemas ambientales. Otros estándares de esta familia se enfocan en aspectos específicos como auditorías, comunicaciones, etiquetado y análisis del ciclo de vida, así como desafíos ambientales como el cambio climático.

Con los estándares internacionales sobre calidad del aire, agua y suelo, emisiones de gases y radiación y los aspectos ambientales de los productos, las normas ISO relacionadas con el medioambiente ayudan a proteger el planeta y las personas, además de ofrecer beneficios económicos asociados a esta causa.

Actualmente, la tendencia en el mundo empresarial apunta a un equilibrio entre la obtención de dividendos y la preocupación por el medio ambiente. Bajo esta perspectiva, los desafíos impuestos por el cumplimiento de las normas ISO, tienen como recompensa el reconocimiento de la aplicación de las prácticas más exigentes en la materia, pese a la dificultad que puede significar la alteración de procedimientos frecuentes e, incluso, de factores de la cultura organizacional de la empresa. 

La implementación de la norma ISO 14001 y un SGA son activos de valor incalculable hoy en día. Primero porque generan confianza entre quienes se relacionan con la empresa – clientes, proveedores y la sociedad en general – y segundo porque contar con una certificación ISO termina por generar una dinámica que se reflejará en beneficios económicos asociados a prácticas estandarizadas y reconocidas a nivel mundial en materia medioambiental.

¿Cuál es el aporte de la norma ISO 14001?

  • Refleja un genuino compromiso medioambiental – Al existir una norma que exige el cumplimento de diversas pautas a la hora de gestionar y organizar cada aspecto del funcionamiento de la empresa, facilitando el trabajo y el cumplimiento de objetivos relacionados con el compromiso con el medio ambiente en todos los niveles de la cadena de producción.
  • Mayor reputación empresarial – Si una empresa obtiene la certificación ISO, demuestra efectivamente que cumple con las normas medioambientales, lo que le confiere una ventaja competitiva frente a su competencia.
  • Mejora del rendimiento empresarial – Como consecuencia de seguir los dictámenes de la norma ISO 14001, se reduce la posibilidad de que la empresa se vea expuesta a emisiones de gases nocivos, derrame de sustancias tóxicas, uso de productos no aptos para el consumo humano, entre otras. Y al evitar este tipo de riesgos, la empresa no tiene que destinar recursos a pagar multas u otro tipo de sanciones derivadas del incumplimiento de normas o leyes de los países donde opera u otras situaciones similares.

Con el despliegue de la tecnología, hoy resulta mucho más simple incorporar las normas ISO en materia ambiental. A través de un dispositivo móvil, un trabajador puede hacer levantamiento de datos o aplicar algún tipo de listado de verificación hecho según requerimientos específicos para cada empresa y caso, que permitan una gestión adecuada en términos de cumplir con los estándares y responder al desafío de trabajar en concordancia con la preservación del medioambiente.

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Antonio Frieser
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